La propuesta de la Comisión
Europea de crear una 'tarjeta azul' para facilitar la entrada de inmigrantes
altamente cualificados a la UE chocó de nuevo hoy con los recelos de Alemania y
Austria y también de Países Bajos y República Checa, que alegaron que esta
iniciativa invade competencias nacionales. Estos países tampoco ven con buenos
ojos la propuesta de directiva para castigar penalmente a los empresarios que
contraten a inmigrantes irregulares, según explicaron fuentes comunitarias.
Los ministros de Trabajo y Asuntos
Sociales y los del Interior celebraron por primera vez una reunión conjunta
para discutir sobre la política europea de inmigración legal. Por parte de
España participó únicamente el ministro de Trabajo, Jesús Caldera. El ministro
portugués de Empleo y presidente de turno del Consejo, José António Vieira Da
Siva, aseguró que las propuestas de la Comisión 'fueron recibidas con agrado
por una mayoría de Estados miembros'.
Sin embargo, el ministro alemán del Interior, Wolfgang
Schäuble, insistió durante el debate en que la inmigración legal es una
responsabilidad nacional y en que se debe aplicar el principio de
subsidiariedad para las sanciones a los empresarios que contratan a ilegales,
es decir, que esta cuestión no debe abordarse a nivel de la UE sino en cada
Estado miembro. En la misma línea se situaron los representantes de Austria,
Países Bajos y República Checa, según las fuentes consultadas.
El vicepresidente de la Comisión y responsable de Justicia,
Libertad y Seguridad, Franco Frattini, reiteró que la 'tarjeta azul' no
significa que la UE vaya a fijar las cuotas de inmigrantes que tiene que
admitir cada país sino que será cada mercado nacional el que lo haga. Se trata
únicamente de establecer 'reglas comunes' para la admisión de estos
trabajadores. 'No creo que Alemania esté en contra de este principio, sino que
está en contra del riesgo de que un día sea la UE la que determine los
volúmenes de inmigrantes', señaló.
Durante el debate, Chipre, Malta, y Grecia reclamaron que,
antes de abordar la cuestión de la inmigración legal, la UE se ocupe de
combatir la inmigración ilegal y reducir la presión sobre los países más
afectados. Por su parte, algunos países de la ampliación --como República Checa
o Bulgaria-- reclamaron que los Quince supriman las restricciones a la entrada
de trabajadores de países del Este antes de admitir a inmigrantes de países
terceros.
Francia abogó por potenciar la inmigración económica para
paliar la carencia de trabajadores especializados en algunos sectores de la
economía de la UE. También consideró 'esencial' la directiva que fija sanciones
penales para los empresarios que contratan a irregulares y abogó por crear una
'asociación' con los países de origen de la inmigración.
La delegación italiana se mostró partidaria de 'reflexionar'
sobre procesos de regularización de ilegales. Y el comisario de Empleo,
Vladimir Spidla, destacó que todos los Estados miembros coinciden en que la UE
se enfrenta a una escasez de mano de obra y necesita a los inmigrantes.
MÉDICOS ETÍOPES EN EEUU
El ministro de Trabajo y Asuntos Sociales, Jesús Caldera,
exigió por su parte que la 'tarjeta azul' se acompañe de un sistema que frene
la fuga de cerebros en los países más pobres y permita formar a otros
profesionales que sustituyan a los que se marchen a Europa.
'La 'tarjeta azul' está bien, pero tiene que ir acompañada de
un sistema en el cual se garantice a los países de donde provienen esos
inmigrantes cualificados que no perderán su fuerza laboral, y que habrá
educación y formación para que sean sustituidos por otros trabajadores
cualificados', destacó Caldera.
Explicó que en la actualidad hay más médicos etíopes en Estados
Unidos que en Etiopía, y que hay más doctores de Malawi en Londres que en
Malawi, algo que según destacó genera 'preocupación' en los países de origen. A
juicio del ministro, si no se toman medidas para frenar la fuga de cerebros
'estos países perderán su fuerza de trabajo cualificada e irán en lugar de
hacia adelante hacia atrás'.
'Hay que buscar modelos de ayuda para, al menos en el campo
educativo, poder sustituir a estos personas cualificadas que esos países
pierden a favor de Occidente', señaló. También se mostró partidario de que la
UE desarrolle en los países de origen campañas para desincentivar la
inmigración irregular.
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